Desde 1975 criando ganado

La ganadería de Finca Prado Herrero la componen 75 vacas nodrizas pura raza Limusina, en régimen extensivo, con toros seleccionados de animales testados.

Nuestro origen

La finca lleva dedicada a la actividad ganadera desde por lo menos 1903, año en que nuestro bisabuelo la adquirió. Don Esteban Hernández Martínez, criador de ganado de lidia, destinaba los pastos frescos de Prado Herrero para las hembras paridas, que al final del verano se destetaban. Allí mismo se marcaban los terneros al final del verano.

Son casi 125 años de conocimiento del territorio, pasado de generación en generación. Esta larga tradición familiar y experiencia ayudan a acertar en cada decisión que se toma respecto a la ganadería y al campo.

Esta raza, originaria del centro de Francia, está hoy extendida por toda la Península Ibérica y perfectamente adaptada a los sistemas de producción de vacuno extensivo y semi-extensivo.

La gran plasticidad de esta raza le permite ser explotada en pureza o cruzada en todo tipo de terrenos y climas de la Península: dehesas, zonas de montaña, mesetas, zonas bajas, valles. Se ha adaptado perfectamente, no precisando cuidados especiales respecto a las vacas de la tierra, es decir no precisa de costes adicionales en alimentación o tratamientos sanitarios, siendo su potencial productivo notablemente mejor.

La sangre limusina permitirá que su ganadería logre mayor rentabilidad ya que obtendrá mejores terneros al destete, con mayor conversión de engorde en su cebadero, y con canales mejor conformadas de mayor valor en el mercado, y todo ello con una excelente adaptación al medio.

Primeros años

La ganadería de Limusina la inicia en Prado Herrero D. José Luis Hernández Pla, en 1973, adquiriéndose en Francia los primeros ejemplares, inscribiéndose inmediatamente en el Registro de la raza, habiendo sido la tercera ganadería más antigua dentro del libro genealógico de Limusín en España. Pese a las incógnitas que suscitaba en los años 70 la adaptación de las vacas limusinas a nuestras condiciones, la apuesta fue firme y los resultados fueron evidentes.

Fueron años de enorme crecimiento, y entramos en el circuito Nacional de Ferias y Concursos, no tardando en llegar los primeros premios como el primer premio conseguido a la Becerra “Hispánica” en el VII Concurso Ibérico de Ganado Selecto, tan pronto como en 1975. Hasta finales de los años 90 la presencia de nuestra ganadería fue destacada en Ferias y concursos. Se seleccionaban animales bonitos a la vista, de buen tamaño, y que fueran atractivos para un jurado que valoraba dichos criterios.

El interés por dicha raza crecía y los precios subían, tanto de animales para vida como para sacrificio en matadero.

Desde el año 2000

En los primeros años 2000 el panorama cambia radicalmente. La raza Limousine se convierte en la preferida por sus buenos resultados tanto para cruces como en pureza, y su presencia se generaliza en todos los rincones de España, lo que lleva a una estabilización de sus precios de venta. Pero el mayor cambio viene por el incremento muy importante de costes tanto en cebaderos como en explotaciones de nodrizas, con la consiguiente descapitalización del sector.

Todo ello se agrava en los últimos años, especialmente con la guerra de Ucrania y ahora con las consecuencias que se avecinan tras el acuerdo con Mercosur. En ese sentido, la vocación de la explotación se orienta a las nuevas condiciones, adaptándonos a la demanda del mercado, seleccionando animales que lleven a mejorar la rentabilidad del producto final del ganadero: el ratio coste/beneficio.

Así pues, se impone el criterio de rentabilidad en la selección. De esta manera hoy en Prado Herrero encontrará animales muy bien adaptados al medio, precoces, rústicos, poco exigentes, y con un coste más bajo de alimentación por kg de carne producida. Se buscan animales que por tamaño tengan costes más bajos de mantenimiento y que críen terneros de buena calidad todos los años. El potencial de crecimiento y conformación permite que esos terneros den luego excelentes rendimientos en el cebadero y en la venta posterior. Todo ello es lo que hoy marca la diferencia entre pérdidas o rentabilidad en un entorno de márgenes muy ajustados.

Son animales que han sobrellevado perfectamente episodios climáticos extremos como la sequía del año 2019, las nevadas ocasionadas por la borrasca Filomena, los calores extremos del verano del 2025 o las lluvias extremas del invierno de 2026. En definitiva, animales duros, poco exigentes y adaptados a todo tipo de condiciones, siendo a la vez altamente productivos.

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